Sunday, September 26, 2021

A proposal

 A proposal for an academic paper that badly needs to be written: “Toxic behaviours, defamation and bullying in HK working environments”. It should be easy to document and write since there are hundreds of examples to go over on a daily basis…or maybe it wouldn’t be so easy. Maybe some people would try with all their might to stop and disqualify such a kind of research for the implications and conclusions it could led to wouldn’t benefit their professional status and practices.

Sunday, September 12, 2021

De Hongkonis Natura

 Hay lugares en los que todo tiene un sentido perecedero mucho más marcado. La masificación parece contribuir a este proceso de banalización y empequeñecimiento.  Incluso el clima, con su humedad ardiente y destructora, colabora en este panegírico de la obsolescencia del esfuerzo humano. Hong Kong, epítome de la impermanencia, donde sólo lo inmaterial permanece.

Saturday, August 21, 2021

A vueltas con cuestiones de autoridad, jerarquías y toxicidades sociales

Hoy me ha dado por reflexionar sobre el papel de los supervisores y gerentes en esta ciudad, y su relación con la alta toxicidad laboral y social del lugar. En prácticamente todos mis trabajos en HK me he topado con supervisores/gerentes carentes por completo de lo que podrían considerarse “virtudes profesionales” (al menos en un sentido positivo), y con un historial de aportaciones propias a su entorno laboral prácticamente vacío. En su lugar, estos personajes tienden a parasitar el trabajo ajeno, a apropiárselo; al mismo tiempo, tienden a generar todo tipo de tareas inútiles con las que reducir o simplemente destruir la productividad de los que consideran sus subordinados. El efecto que estos supervisores generan entre sus compañeros de trabajo es el de un absoluto desinterés por proponer innovaciones o mejoras, una desidia crónica que impide cambios y mejoras. La forma muchas veces arbitraria o meramente casual en que estos personajes han accedido a su posición laboral puede ser un signo claro de cuál va a ser su comportamiento. Me pregunto hasta qué punto cierto complejo de inferioridad o inseguridad pueden contribuir al desarrollo de estas actitudes tóxicas. ¿Soy yo el único que ve esta repetición de maneras y procederes como un patrón repetido en el mundo laboral de HK? Espero que no. Y si esto es un patrón, y no una mera acumulación de casualidades, ¿dónde tiene su origen, es algo socialmente alimentado y alentado? Yo diría que sí. Diría que un hecho como este nos dice mucho sobre los pilares y fundamentos de una determinada sociedad, sus valores y creencias más arraigados, no siempre para bien.

Wednesday, June 30, 2021

Autobiografía laboral hongkonoide (2022)

Vamos a hacer un poco de escritura terapéutica, para espantar demonios; y que nadie se tire de los pelos, que esto es el mundo laboral, en unas partes más, en otras menos, pero no es tan extraño que pasen estas cosas, por desgracia: hace unos días, una persona a la que tengo aprecio me envío un mensaje larguísimo, en plan pataleta y revancha porque he presentado una querella judicial contra su empresa, poniendo en duda mi catadura moral y mi calidad humana, bajo la excusa de que otras personas / grupos de personas en esta ciudad se han dedicado repetidamente a hablar mal de mí (siempre a mis espaldas, luego es un ejercicio claro de difamación), cuando no insultarme profesional y personalmente. A ver si es que alguno de esos difamadores iba a tener razón al final…


Me sorprende todavía este tipo de actitudes irracionales, linchamientos de rebaño, o puro oportunismo / revanchismo. Por eso, en un afán de ser objetivo y racional con mis actitudes profesionales, siempre intento evaluar lo que ha sucedido y el conjunto de relaciones y reacciones que llevan a determinadas actitudes. Y si vuelvo la vista atrás me encuentro con que:

1) En mi primer trabajo en Hong Kong me encontré como becario en un pseudo-departamento universitario en el que la coordinadora de mi sección, de manera habitual y como si fuera lo más natural, gritaba, insultaba (“hijo de puta”, “te voy a dar dos hostias”,…), mentía sobre las atribuciones laborales de cada uno y su papel en el proceso de extensión de contratos ("tú no trabajas para esta institución, tú trabajas para mí",...) y generaba una atmósfera laboral muy insana y retorcida. Para mi sorpresa, otros trabajadores de mi sección aceptaban esa forma de trabajo como natural e inevitable, llegando incluso a odiarme o descalificarme por no compartir su opinión y comportamiento (una frase que nunca se me olvidará, de otra becaria de 28 años en mi mismo puesto: “Eduardo, no es nada personal, es que aquí va a salir un solo puesto fijo y somos dos becarios, y como comprenderás yo estoy dispuesta a bajarme los pantalones todo lo que haga falta”). Una vez terminados los tres años de mi beca, salí de esa universidad, y me consta que desde entonces dicha coordinadora y su círculo de personas afines han hecho todo lo posible por difamarme profesionalmente y obstaculizar mi vida laboral en esta ciudad. Por aquel entonces lo atribuí a mala suerte…

2) De ahí pasé a un breve periodo de trabajos a tiempo parcial, donde trabajé para otra universidad, en cuyo departamento de español el coordinador resultó ser una fotocopia en masculino de la coordinadora de mi primera universidad en HK. Pese al alivio de no tener que tratarle a diario, tengo que decir que acabé harto de sus amenazas más o menos veladas y sus salidas de tono. Por cierto, a este individuo le echaron del trabajo, aunque no tengo nada claras todavía las circunstancias o razones. Los sociópatas también sangran, aunque sea poco usual por estas latitudes…

3) Trabajé después de coordinador académico en una academia, y tengo que decir que estos fueron años mayormente agradables, al menos comparativamente, y quizá no supe apreciar las ventajas de mi posición en aquel momento. El mayor problema en este trabajo fue la falta de interés profesional del dueño, quien contrataba a los profesores por razones oscuras, aleatorias y/o irracionales, y se empeñaba en que yo iba a enseñarles la profesión, prepararles las clases si fuera necesario, y hacer de ellos profesores de ELE de los pies a la cabeza… independientemente del perfil profesional y la actitud de esos individuos contratados. Conocí aquí a lo que podría denominar “el arquetipo del gwailo juerguista y caradura de HK”, unos simpáticos y otros más tenebrosos y violentos, estereotipo ciertamente frecuente en la ciudad. Esto, unido a cierta obsesión por mi parte de demostrar enconadamente mi valía profesional (¿a quién, les va a importar acaso?, puedo decir ahora), me llevó con el paso de los meses a una importante decepción profesional, a un hartazgo general con la gente aquí, y a una serie de eventos familiares y personales que me decidieron a dimitir y largarme a un sitio menos rallante. Tal decisión fue recibida con estupor e insultos por parte del dueño de la academia, por cierto. Una lástima.

4) Tras un periodo de desintoxicación de HK, y ya casado, volví, lleno de dudas existenciales y profesionales, a la ciudad, a un trabajo en otra universidad. Aquí, un par de secretarias y los coordinadores (alemanes) de mi sección no paraban de repetir que ese departamento era una gran familia, que teníamos la “obligación” (no entendía qué querían decir en ese momento) de llevarnos bien, y que no les gustaba la gente que “daba problemas” (a mí tampoco, mira tú…). Todo esto generaba cierta ansiedad, la cual se unía a la incertidumbre de no existir unos criterios claros de evaluación profesional para tratar las renovaciones. En resumen, cierta atmósfera tóxica envolvía las relaciones laborales allí, y eso tenía que estallar en tormenta tarde o temprano. En mi caso, llegó cuando una compañera confesó en una comida con otro profesor y conmigo estar siendo objeto de bullying repetido por parte de los dos coordinadores alemanes (sus compañeros directos de trabajo), hasta tal punto que estaba teniendo cuadros de angustia y estrés y necesitaba visitar a un psicólogo regularmente. El bullying llegó al punto de que tuve a esta profesora varias veces “refugiándose” en mi despacho, huyendo de sus “compañeros”, llegando incluso a llorar en alguna ocasión. Puesto que el interfecto que ejercía de coordinador me había amenazado y gritado al teléfono en una ocasión, y en persona en otra (actitud que abandonó rápidamente al invitarle yo con amabilidad a salir a la calle a que me siguiera hablando en el mismo tono, si le parecía…), consideré, pipiolo yo, que era mi obligación moral informar de estos sucesos a la Directora del Departamento y apoyar la denuncia de la profesora víctima de maltrato psicológico. Y ahí se montó el lío pardo: en vez de apoyo, recibí reproches y execraciones de la Directora de Departamento, se me hicieron reuniones en las que se me acusó de inventarme hechos y de generar mala atmósfera laboral en el Departamento, se insistió a otros miembros de mi sección para que presentaran quejas contra mí (lo cual parece ser que alguna persona hizo, incluso diría que con aparente gusto), se intentó tapar todo el caso de bullying y desviar la atención, y a mí se me puso fuera del Departamento en seis meses. Mi queja a la oficina de personal, por cierto, fue también mal recibida, apenas escuchada, y sólo cuando una débil intercesión del PTU (el sindicato local de profesores) y mi insistencia en que la profesora acosada laboralmente (quien dejó el trabajo incluso antes que yo, incapaz de aguantar a sus “compañeros”) lo forzó, en esa universidad  decidieron solventar el marrón rebajando a la Directora a un puesto inferior, sin responsabilidades administrativas, echando a la calle al responsable directo del bullying (aunque un par de años más tarde parece que le recontrataron en un puesto similar, lo que hace tener amigos influyentes, oye…), y poniendo al cargo del Departamento a otras personas. Pero a los tres profesores que, de un modo u otro, se nos sacó, o salimos de allí, a causa de la mala sangre de sus administradores, ni una compensación, no nos fuéramos a pensar que la razón estaba de nuestro lado…Desgraciadamente, uno de los coordinadores alemanes (una mujer que, con el tiempo, he podido identificar  en todos los manuales al uso de cómo descubrir a un psicópata) y una de las secretarias senior, miembros activos del proceso de difamación contra mí y del encubrimiento del bullying de mi compañera, quedaron en el departamento, y junto con la actitud, entre lo descarada y cínicamente trepa y lo sádico, de un par de personas de la sección de español, han hecho, nuevamente, todo lo posible por difamarme y por obstaculizar mi vida laboral en esta ciudad. Hala, una más en la cara…

5) De aquí pasé, sin solución de continuidad, a una academia donde he estado razonablemente bien, pese al pringue continuado del trabajo, durante más de siete años. Hasta que una disputa interna entre los dos dueños acabó con el dueño chino comunicándome en mi último día de contrato, y contradiciendo a su socio español, que no se me iba a renovar porque “iba a cerrar la empresa en abril o mayo” (mentira, me echaba, como confesó más adelante, para joder a su socio, criaturas…). No sólo eso, todo tipo de putadas (cheques falsos, citas a las que no acudía durante horas y horas, mentiras y manipulaciones respecto a pagos debidos, engaños a mis ex alumnos sobre las razones de mi marcha…)  coronaron mi salida. Gloria bendita de experiencia laboral en Hong Kong, oye. Creo que tengo derecho a querellarme y exigir una serie de pagos que entiendo se me deben.

Y ahora, volviendo al inicio del mensaje, vuelvo a recibir una retahíla de reproches e insinuaciones sobre mi calidad humana y profesional. Debo decir que todas estas “lindezas” que se me han dedicado repetidamente por parte de individuos / grupúsculos, han sido proferidas siempre a mis espaldas, amparadas en la confidencialidad del proceso de obtención de referencias en un trabajo (nunca he entendido esto, es una mera invitación a mentir y difamar sin temer consecuencias), y por parte de gente que tienen un largo historial de conflictos y problemas con otros compañeros de trabajo, luego nadie puede decir que el origen del problema sea individual, al menos por mi parte. Así que tengo mi conciencia, personal y profesional, más que tranquila, y duermo muy bien por las noches. Pero, claro, buscar trabajo, y tener que andar justificándose continuamente, a veces frente a personas tóxicas que son el origen del problema laboral, es algo cansino, muyyy cansino…

Por todo esto, y por mucho más que podría añadir, puedo decir alto y claro, justificadamente, con la cabeza bien erguida y tono limpio: “¡Anda y que os den a todos los trepas, lameculos y psicópatas de esta ciudad bien por el…”

XD…alivio, oye…

En Hong Kong, a 30 de junio de 2021

Saturday, June 26, 2021

Pensamientos de madurez I

 Si decido envejecer y morir en esta ciudad, cuando los muertos me hablen no les entenderé…

Sunday, May 9, 2021

Memorias hongkonoides, capítulo...

 Eliges formar una familia en un territorio ideológica, formalmente hostil, y con los años te van llegando las facturas de esa decisión, el precio que te van a querer hacer pagar por no ser vasallo y miembro de una idea general de costumbres y relaciones sociales. Querer ser ermitaño entre cofrades se castiga, y cómo. Miras a tus hijos y dudas: ¿les harán cargar sobre sus hombros el peso de tus decisiones?, ¿dónde encajarán en este mundo de grupúsculos cerrados, cuentas pendientes y juicios sumarios? Ojalá que ellos puedan llegar mucho más allá de su herencia genética, socioeconómica y cultural de lo que nosotros hemos podido... Es muy difícil discernir los posibles futuros cuando la bondad se presenta con cuentagotas y en las más extrañas maneras (¡oh, naturaleza humana!), y la maldad y la fealdad se normalizan y condicionan nuestras dinámicas cotidianas. Y huir hacia delante, nos parece, no siempre es progresar. “Memorias hongkonoides”, capítulo 1 o 100, depende de por dónde se empiece la historia.

Tuesday, April 27, 2021

Lenguas

Language is a jail. Very few achieve the skills needed to transform that jail into a palace. Quite some others manage, at most, to escape that jail, but only to be put into a darker, stranger prison. It is the fleeting, blinding glimpses of pure, free light on the transit between jails what matters for those poor devils, for most of us...

Friday, April 9, 2021

Pensamientos volanderos para días nublados

¿Qué es lo que hace de Hong Kong un lugar tan detestable desde el punto de vista de la calidad humana de una parte significativa de sus habitantes? ¿Su profundo sustrato neoliberal, su herencia confuciana, su laxitud respecto a derechos laborales fundamentales, la endémica falta de escrúpulos de los gwailos que pisan estas tierras, la reducción espacial, la ansiedad inducida por valores tóxicos, la polución del aire y el agua, el espíritu mercantil que parece superponerse a cualquier aspiración moral o estética, el capitalismo monopolista y gansteril que lo imbuye todo, la burbuja inmobiliaria, las cuestas y pendientes por doquier, la humedad y la lluvia, el fantasma de los piratas que durante siglos han habitado estas costas, la baja calidad del cerdo asado con arroz en los últimos años, o una combinación de todo esto más la madre que parió a todas las triadas (las no oficiales y las uniformadas)? Quien se atreva, que responda...


Wednesday, March 24, 2021

Consejos para NO triunfar...

El fracaso en atmósferas laborales tóxicas es un triunfo ético y estético, además de una declaración de dignidad. Quien triunfa entre buitres no puede más que resaltar su superior fealdad y repugnancia, nada más al cabo...

Friday, February 5, 2021

Parece que los ricos no necesiten "aprender" patria, ¿por qué será? (Crónicas de Patraza, o el siglo XXI en desarrollo, I)

Qué curioso que la educación moral-patriótica siempre se preocupe tanto por el alma de los niños pobres y de clase media, pero ignore sistemáticamente a los niños ricos y sus atmósferas/instituciones educativas. ¿Qué pasa, que la prole de los pudientes no necesita este tipo de “educación” y “desarrollo moral”? Quéee injustooooo, válgame la virgen...

De vidas en nidos de piratas (definición históricamente sostenida)

¿Es posible vivir en un nido de piratas y demandar principios éticos en el día a día y más arriba? Posiblemente no, pero eso no elimina ni mitiga el dolor humano y la tristeza generada por este vacío de razón y empatía.