Saturday, December 4, 2010

Praga, diciembre de 2010

El gran blanco alucinado, el ampo, la fascinación del vacío... El reflejo de la nada en los enormes espacios entre edificios de los años del comunismo abre haces de luz extraños que parecen hablarnos de un mundo primitivo, extraño, cálido pese a su esterilidad. Qué diferencia tan grande con el escenario de cuento infantil que se despliega en el centro de la ciudad. Praga nos mira con ojos turquesa rodeados de negro y blanco. Es la belleza impúdica de lo que concede la naturaleza.