Monday, July 29, 2024

La Ciudad de la Violencia (XII)

Vamos con otro día de rectificación y enseñanza. Bastardos. Pollos desplumados corriendo sin dirección. Deben aprender a comportarse. Deben ser castigados si se resisten. El castigo es parte de la educación. Hazles memorizar, y una vez hayan memorizado todas esas fechas, nombres ilustres, hechos, la labor estará iniciada: un sentido de orgullo patriótico se habrá implantado en ellos. Y germinará, despacio, poco a poco, no importa. Hazles tener un sentido de pertenencia. Pobres diablos. Dales una dirección correcta a su vida. Que se sientan parte. Que reciten. Que actúen. Que experimenten el poder del grupo, de la acción colectiva. La nación. El imperio. La Cultura. Algo mucho mayor que todos nosotros. Milenario. Visceral. Instintivo. Que desfilen. Que icen la bandera y canten bien alto. Que tengan disciplina y asuman rutinas sin cesar. Sacrificio. Por lo que nosotros les digamos. Por lo que yo les diga. Porque es necesario estar preparado para lo peor. Venga de donde venga. Una lección que les acompañe toda su vida. Un escarmiento. Fortalecer al débil. Si le cuesta más, que sude y se esfuerce más. La dureza de la vida. Eso no se puede ocultar. Y la virtud de la obediencia. La sumisión. Que ellos la sientan tal como la siento yo. Excitante. Inabarcable. Suave y viscosa. Algo vivo. La vida. Todo lo vivo se alimenta de algo que ha muerto, algo menos desarrollado, algo vacilante. La acción, bien encauzada, es el principio del éxito. Obedecer, dirigir, avanzar. Hacia nuestro destino ineludible. El futuro sólo te pertenece si quieres adueñarte de él. Y yo les enseñaré esa senda. Al que nos retrase, le tiraremos del vagón. Al que nos cuestione, le lincharemos hasta que no sea más que un bulto tembloroso y sanguinolento. La humillación alecciona. El fuerte la aprovecha para crecer. Y para aprender a odiar. Qué importante es saber a quién amar y a quién odiar. Qué importante es dirigir. Otros pueblos perecen en sus dudas, sus vicios, su compasión cegadora. Pero el fin nunca debe olvidarse. Perseguirlo hasta la extenuación, la muerte. Morir con honor si fuera necesario. Edificante. Antídoto contra el miedo, contra la duda. La victoria que niegue todas las utopías. La razón última del más poderoso. ¿Quién habría de necesitar más? En otros tiempos, quizá… No, no nos engañemos, la Historia siempre ha sido así. Pilas de muertos sobre pilas de muertos. Y siempre lo será. Hasta que los muertos nos inunden y flotemos entre ellos. Hasta que nosotros seamos la carroña. Hasta que la destrucción lo purifique todo. Hermosa pulsión de muerte, ¿no os parece, muchachos? ¿No? Aprenderéis a amarla. Por la cuenta que os trae. Aquí lo diferente no se tolera. Aquí todos marchamos juntos en una dirección, y quien entorpece el paso cae y es pisoteado hasta convertirse en pulpa, jugo del que alimentar a la tropa. Qué importante es la educación, chiquillos. Qué importante es entender, asentir, sobrevivir, y después triunfar, castigar, dominar. No podría concebir mi vida de otra manera. Y mi tarea es que vosotros no podáis concebirla jamás de ningún otro modo.

En estos pensamientos se consumía el camino al instituto para el profesor. Comenzaba otro día en la Ciudad de la Violencia.

Wednesday, July 24, 2024

Reflexión laboral de hoy hace 8 años (y aún sigue plenamente vigente, me temo)

 Escuchar a 2 profesores, a los que no conozco personalmente y a los que no necesariamente dirijo mi crítica posterior, de la universidad en la que fui lector aeci, quejándose en un video blog en YouTube de la falta de profesores de español suficientemente cualificados y con conocimientos del idioma y cultura locales en esta ciudad me hace sonreír entre irónico y cansado al pensar en la cantidad de lectores aeci, especialmente, así como otros buenos profesores, que se han ido de HK hartos del mamoneo, maledicencia, putadas trepas, abusos personales y demás locuras laborales de este lugar. Hay cosas que no queda bien decirlas en público, evidentemente, y palabras como amiguismo o bullying, opacidad o intrusismo son difíciles de pronunciar en público, además de poco elegantes. Me pregunto, malo maloso yo, si uno de estos profesores que se queja de la falta de personal cualificado para el programa que administra me contrataría si le enviara mi cv, y si no, por qué razón no lo haría. Les deseo suerte y buen rollo a estos muchachos y a los que vengan a trabajar en esta ciudad de jerarquías laborales opacas y ficticias y filosofías de vida tóxicas, es decir, en esta auténtica merienda de negros. Y gracias a la Vida por darme cosas mucho más importantes que el trabajo con las que ocupar mi existencia.

Sunday, July 21, 2024

Líderes alucinados

 Me temo que la magnitud de las grandes catástrofes que se ciernen sobre nuestras cabezas, y que a toda costa deberíamos evitar, supera con creces las aptitudes y voluntades de la clase política mundial. Se avecina el tiempo de los profetas, oráculos y demás líderes alucinados. No parece que vayan a ser buenos tiempos…

Saturday, July 6, 2024

Diccionario subnorlaboral de HK

 Entrada 1: Gerente / Coordinador / Manager:

Puesto correspondiente a gente sin vida propia fuera del trabajo, por lo que se dedican a crearles problemas laborales a los demás para así rellenar el vacío de su existencia. Tóxicos.

Wednesday, July 3, 2024

Raíces

 ¿Dónde está la raíz del egoísmo, el gregarismo cobarde, la pasividad dócil y servil de esta sociedad? Hay que buscar esa raíz y arrancarla de cuajo ya.

Friday, June 28, 2024

Bosquejos de una sociedad XIV

Sube, une, trenza. Sube, une, trenza. Joder con el sol. El calor me marea. No te caigas. No mires abajo. Sube, une, trenza. Otra vez. Y otra. ¿Cuántos pisos esta vez? ¿Veinticinco, treinta, cuarenta? Da igual. Llegaremos arriba. Cuando estás abajo es lo peor. Siempre abajo. Al nivel de las ratas. Pero sin mí sus torres se caerían a pedazos. Ellos no tienen huevos para subirse hasta lo más alto. Fueron a la universidad para evitar eso. Une, trenza, comprueba. Une, trenza, comprueba. Compruébalo bien. Ya lo sabes. La vida de otros depende de que no te distraigas, de que cada paso lo hagas con la suficiente atención y no dejes nada suelto. Su vieja madre, con esta responsabilidad deberían pagarme más que a esos fantoches trajeados de Admiralty. Pero eso nunca será así, ¿verdad? Une, trenza, comprueba. Vale. Necesitas ser sistemático. Ojalá esto me ayude a entrenar el cerebro para la partida de ma-jeuk del domingo. Tiene que hacerlo. Un día no seré ya capaz de seguir subiéndome aquí. Un día cometeré un error, y me moriré por ello, o se morirá otro pobre macaco como yo. Es el sino de los pobres diablos. Une, trenza, comprueba. Pero mientras aguante, continuaré poniendo estos esqueletos de bambú en las paredes de vuestras casas. No os gusta, ¿verdad? Pues salid aquí fuera y reparad la fachada vosotros. Ah, no, ¿que no queréis hacerlo? Bueno, pues ya lo hago yo, y le pagáis al maestro obrero, y él me pagará a mí por aprender, y un día seré yo el maestro, y otros tendrán que joderse y aguantar este sol asesino y la lluvia súbita, y los mareos o los pasos en falso. Aguantar, cobrar, otro día, otro piso, otro bloque. Une, trenza, comprueba. Vale, este nivel ya está. Vamos con el siguiente. Lo que más me gusta es cuando estoy arriba del todo y miro abajo y veo mi trabajo, desplegado, imponente, joder, ¿eso lo hemos hecho nosotros? A ver cuándo nos dan un premio, una medalla, un papelito diciendo cuánto contribuimos a la sociedad. Los maestros del bambú. Es casi como un viejo estilo de kung-fu. Flexible y duro. Y nosotros conocemos sus secretos. Lo movemos. Lo unimos. Lo fortificamos. Un palo largo detrás de otro. Todos juntos son mejores que el acero, su vieja madre. Si aprendiéramos la gente, y fuéramos como el bambú… pero la gente no es fiable, se resquebraja, se desliza por las junturas, y todo se desploma. No entienden este arte. No entienden nada. Malnacidos. Venga, vamos, une, trenza, comprueba. Sube más troncos, o tendremos que parar. ¿Es la hora de la comida ya? Debería aprender más cosas, para cuando sea demasiado viejo para esto. Pero algunos dicen que nunca se es viejo para esta actividad. Que un maestro no puede parar. Aunque sólo sea para guiar a los jóvenes, a los que no saben. Dar una lección de vida. Une, trenza, comprueba. ¿Veis, ignorantes? Tanta pantalla y tanta lengua de fantasmas, pero esto es lo que importa. Aprended. ¿Qué puede haber más chino que esto? Que inventen una máquina que suba cuarenta pisos y te monte andamios de bambú, que lo intenten. Cabrones. Esto no es para cualquiera. Dicen los compañeros que lo pagan bien…no entienden una mierda, su vieja madre. Deberían pagarlo mucho mejor. Deberían darnos las gracias al final de cada día. Pero, ¿qué sabrán ellos? Nunca han estado aquí arriba, con el viento golpeándote traicionero. Con todas las azoteas y lo tejados a tus pies, como si fueras un pájaro volando bien alto. Pero no puedes perder la cabeza con sinsentidos. O alguien lo sufrirá. Quizá tú mismo. Joder. Metódico. Une, trenza, comprueba. Todos los días: une, trenza, comprueba. Y luego, deshaz lo hecho, retíralo todo. Es otro arte. Pero no te dan tiempo para disfrutarlo. Cuanto más te demores, más dinero piensan los contratistas que pierden contigo. Cucarachas. Que se suban aquí y lo desmonten ellos. No mires abajo ahora. Estás sudando mucho. Ten cuidado. Es una lección de vida: une, trenza, comprueba. Une, trenza, comprueba.


Friday, June 21, 2024

Máscaras

 Una sociedad en la que importan más las máscaras que lo que hay detrás nunca será un buen ejemplo de casi nada.