Pero cuánto/-a arribista con alma de lameculos (y viceversa) que aterriza en/genera esta ciudad. Y qué poco necesitan para echarse flores entre ellos y escupir bilis a quienes no les siguen la corriente. Claro, debe ser el sistema...
En el próximo capítulo, trataremos cómo acaba, a largo plazo, una buena parte de esta fauna laboral. Permanezcan honestos consigo mismos hasta entonces.
