Sunday, April 19, 2026

Little speech to be memorised for the "Tell us about yourself" question on a job interview (HK version)

Little speech to be memorised for the "Tell us about yourself" question on a job interview:

I come from far, but my journey hasn't ended yet, surely not here, in this room, with these people. I studied a lot of things, and I still keep doing it every day, for the brain is a muscle that needs to be exercised. I hold few certainties and many values, and that might make me an uneasy companion.

I speak Chinese, but I don't give a shit about China, the U.S., or the presidents and politicians of any given country (including, especially, my own homeland). Powerful people are seldom respectable.

I probably know more about history, literature and arts of China than you, average Chinese, do, but I reject any claim of intellectual or moral superiority of any people or folks. I despise the worshipping of traditions and avoid irrationality as a way to judge the world.

I am not a religious person at all (although I am in reasonably good terms with God, most of the time, and we became good friends with the passing of years); and I definitely do not submit to the will of any Lord and his so-called representatives easily or willingly). I do not seek teleological explanations to the bullshit in life, I'd rather try to understand the links and concatenations of events that trigger circunstancial situations. Dogmatism is a radioactive broken compass to guide your life, in my humble opinion.

I do not like HK, and I do have many good reasons and bad experiences to support my opinions. On the other hand, China is too big an issue, a place and a people to be summarised in one simple statement. I do not believe that the place where I come from is the best in the world, or that such a place exists with a permanent denomination. Happiness is an instant lived and passed, and so is homesickness.

I respect and make a daily effort to feel empathy for the people around me, including (even) workmates, but I do not necessarily consider them as my family and friends. However, this does not allow me to be disrespectful or unpleasant to them.

I prefer social justice to charity. I prefer individual self-reflection to praying. I consider moral standards superior to accidental alliances, and ethics superior to inherited morality. I despise money, mercantilism, business-mentality and adulation. I am fascinated by the study of society, but I am not a social person. I believe that there are two ways of belonging to a group: one is integration, the other one is rejection, and they are both equally valid if approached in a constructive way.

I am assertive but I consider bad taste to ask others about politics or religion. Those are nearly sacred confessions that can only come to the light after a certain kind of communion.

This is me, but there's still a million more things that I might prefer to keep for myself, as a personal treasure that shouldn't be thrown to the pigs lightly. So love me or hate me, I will go on living no matter what's your choice..



Thursday, April 16, 2026

A system of class division as crude as it gets...

 Immersed in a sea of language preferences and problems of polyglossia, I often find in my children's formal (government subsidised) education in this city a blatant lack of encouragement for critical thought skills. This makes me ponder over the reasons behind this substantial (and probably not accidental) flaw: Teaching critical thought in HK? My ass. Such a thing has never happened here. That's dangerous for the colonial/local elite of owners and bosses, and also for its doberman-style managerial class. It questions and jeopardises their privileges and mechanisms of domination. Instead, you need to fork out loads of dollars for your kids to go to an international school and learn the lingo and the skills of the bosses/entrepreneurs. Otherwise, you'd better get into terms that they will be raised up to become diligent, submissive employees, with a high spirit of loyalty (toxic corporatism, most probably) and a guilt complex (induced over-responsibility as an individual)  that will prevent them from feeling exploited or treated unfairly. Submission and sacrifice vs risk-taking and innovative spirit. That's the duality of the so-called "educative system" of this city, and it's not a free choice for most (we can also argue that every city in the world suffers this duality, but in few places is so obvious and sharp as it is here). It comes with a very specific (and expensive) price tag. This is, definitely, a system of class division as crude as it gets.

Sunday, April 12, 2026

Escenas intergeneracionales de escasa importancia

 -A la gente como nosotros, hijo mío, nos hacen pagar el doble por todo. Y, además, no paran de decirnos que no valemos. Siempre hay una excusa para apartarnos del reparto.

-Pero, ¿por qué hacen eso, mamá?

-Porque somos demasiado honestos. Es el castigo por negarse a ser como ellos...

-¿Y no nos iría mejor siendo como ellos, entonces?

-Ojalá pudiéramos, hijo, ojalá...

-Pero, ¿por qué no podemos? No lo entiendo.

La madre miró a su hijo con unos ojos súbitamente húmedos, mojados por la ternura y la tristeza de varias generaciones. Para qué sirve tener lengua si una preferiría no hablar -pensó ella-, al menos no a ti, no ahora, quizá nunca. Hacerse invisible y que se olviden de nosotros, que no vengan a jodernos ya más. Nunca. Todo eso debía quedar contenido y transmitido en una caricia fugaz, con la esperanza de que puede que algún día, en un futuro muy lejano, él, ya adulto y con la piel endurecida y los músculos marcados, entendiera todo y pudiera encontrar una salida indolora al laberinto de rabia e impotencia que eran sus vidas presentes.

Friday, April 10, 2026

Pequeñas perlas laborales

En esta ciudad hay multitud de gente que, en el trabajo (y por extensión e insistencia en todo lo demás), confunde el arribismo y el miedo con la amistad. Así nos va (a todos).

Saturday, April 4, 2026

La pulsión de cuestionar

 La pulsión de cuestionar. Tan peligroso. Primer paso hacia el abismo. Debe ser dominada. Erradicada. Busca los vehículos de control interno antes de que alguien se percate de tus zozobras personales. Los secretos se los comen las oraciones. Así. Reza, para que la semilla del mal no germine. Para que te embargue la alegría de pertenecer y las dudas se disuelvan en un mar de... Siempre igual. Remedio universal. Cerrar los ojos. Aceptar las certezas. Pero..., ¿qué certezas ya? La pulsión de cuestionar volverá más fuerte, en la soledad, en la fosquedad del fin del día. De ahí el horror a sentirse desocupado. Hacer es dominar la angustia. Enterrarla. Pero, ¿de dónde viene? ¿Dónde nació? ¿Por qué? Lo ves, otra vez las preguntas, las dudas. Tortura circular. Los dogmas solían servir para ahogar la incertidumbre. Esa es su función, ¿no es cierto? Pero ahora... ¿es ser dogmático realmente la actitud correcta en la vida? ¿Y si las llagas del dogma no son aceptables para todas las personas? ¿Es moral forzar la sumisión a la doctrina, a la autoridad, incluso, especialmente, sobre aquellos que la rechazan? Una voluntad rota por la violencia no debería santificar, salvo que se ritualice otra vez la sangre del esclavo, salvo que dejemos morir la empatía para que reine el egoísmo. Cuestionar es retirar polvo y abrillantar los vasos sagrados. Cuestionar es purificar con luz los rincones foscos. Mas, si esto es así, ¿por qué me están apedreando sin piedad alguna? ¿No me reconocéis acaso? Quizás, al cabo, cuestionar no sea otra cosa que invocar a la Muerte.

Sunday, March 22, 2026

Rarezas

 -Qué raro eres... -me dijo ella mirándome con sus ojos aguados en incomprensión y superficialidad despreocupada, todavía hermosamente infantil-.

-No, los raros sois vosotros. -le contesté- Lo que pasa es que, como sois todos iguales, no os dais cuenta.

Thursday, March 19, 2026

La espera

 ¿Les oigo acercarse ya? Puede ocurrir, en cualquier momento. Supongo que debería estar preparado, pero, ¿cómo prepararse para algo así? No soy un animal inconsciente de su destino. Ojalá lo fuera. Es sólo cuestión de tiempo. No hay ninguna posibilidad de escape. Y sin embargo... Todos lo saben ya. Estoy marcado. Apestado. Ya no puedo volver a ser como ellos. Jamás. Por mucho que lo quisiera. Y no lo quiero. ¿Por qué se me acercó la directora hoy? No quería que contestara a sus preguntas irrelevantes e inconsecuentes. Eso está claro. Buscaba algo diferente. Atraparme en un renuncio, en una incoherencia. Constatar que, efectivamente, soy lo que dicen que soy. Para usarme como ejemplo aleccionador luego frente a toda la plantilla. ¿Ven lo que les pasa a este tipo de gente? No quieran ser como ellos. Ni lo intenten. En el barrio también lo saben. Estoy seguro. En la tienda. Nadie me mira a los ojos ya al hacer la compra. Ni una palabra amable. Y los guardias de seguridad en la organización. ¿Desde cuándo me espían? Seguro que se lo han ordenado. O quizá lo hagan por mero placer sádico. Venganza, por no haberles tratado con suficiente consideración en el pasado. ¡Ah, qué tiempos estos, en los que hasta el mayor cretino puede ejercer de inquisidor y verdugo! Claro, les aleccionan constantemente desde las pantallas, en las aplicaciones, en las noticias. ¿Estás seguro de que tu vecino no es tu enemigo? ¿No te parece demasiado diferente? ¿Has probado a indagar cuántas consignas conoce? ¿O en cuántas de nuestras actividades y competiciones ha participado recientemente? ¿En ninguna? Lo ves. Aquí está la prueba irrefutable de su culpabilidad. No merece seguir entre nosotros. No es como nosotros. No es fiable. Probablemente no es bueno. Algo tendrá de degenerado, tan esquivo y taciturno siempre. ¿Le has visto cantar alguna vez el himno oficial? Por supuesto que no. ¿Cómo podría, él? Es el candidato perfecto para la cuota mensual de traidores y desafectos. Eso no lo dirán en público. Pero todo el mundo lo acepta como verdad evidente. Mejor él que yo. A mí que me dejen en paz. Que no me toquen mis posesiones, mis derechos, mis... ¿Hasta cuándo? ¿Cuánto se podrá aguantar así? ¿No se derrumbará todo cualquier día de estos? Quién sabe... Una desgracia tapa a otra desgracia. Una herida cubre otra herida. Y mañana, el abismo. Pero para mí ya no hay mañana. Ya está. ¿Qué es lo que he oído que dicen que he hecho? Se me olvida ya. Eso tampoco importa mucho. Una vez estás señalado, el proceso y sus protocolos son imparables e incuestionables. No ser suficientemente arribista y no querer nadar con la marea es pecado suficiente. Tener principios propios, qué cosa más intolerable y peligrosa en estos días. No dar la respuesta correcta a los superiores. No reír cuando ríen todos esas bromas crueles y horribles. No ser uno de ellos. O estás con nosotros o contra nosotros. O no estarás. ¿Han llegado ya? ¿Están al otro lado de la puerta? ¿Se habrán olvidado de mí, acaso? Al fin y al cabo, no soy más que un pobre viejo inocuo. Pero no, imposible. Sólo quieren prolongar la agonía haciéndome esperar en este limbo. Paralizado. Aterrado. Aunque, quizá, si intentara...