Sunday, December 5, 2010

Praga, diciembre de 2010

El gran blanco alucinado, el ampo, la fascinación del vacío... El reflejo de la nada en los enormes espacios entre edificios de los años del comunismo abre haces de luz extraños que parecen hablarnos de un mundo primitivo, extraño, cálido pese a su esterilidad. Qué diferencia tan grande con el escenario de cuento infantil que se despliega en el centro de la ciudad. Praga nos mira con ojos turquesa rodeados de negro y blanco. Es la belleza impúdica de lo que concede la naturaleza.

Friday, July 24, 2009

Adiós al Monstruo; gracias por engullirme y digerirme durante 5 años

Adiós a la Gran Jaula de grillos con sus luces de neón y ritmos metálicos.

Adiós al Monstruo.

Me siento agradecido por todo lo que me has dado y todo lo que tengo ahora.

De lo que otros me den en el futuro, parte te corresponderá a ti.

Adiós.

Wednesday, April 15, 2009

O Brave New World! O Hong Kong!

Leyendo Brave New World me da por pensar que quizá Aldous Huxley tuvo algún tipo de revelación sobre cómo sería el Hong Kong de fines del siglo XX y principios del XXI... O Brave New World! O Hong Kong! 

Monday, February 16, 2009

Los Marassa


Raíces de mandrágora (reconstrucción de un improbable árbol genealógico)

Durante muchas décadas, quien sabe si no han de ser siglos, el origen de los Marassa ha angustiado a muchos de los que ostentan tal nombre y ha enfebrecido la imaginación de historiadores y fabuladores. Voy aquí a aportar mi pequeño puñado de arena en la construcción de esta pirámide inversa que es la búsqueda fantasmágorica de los raíces del apellido Marassa.

Yo provengo de la rama española de los Marassa. Los Marassa de España vienen todos, cuenta la leyenda, de la misma familia. Dos arquitectos de Sicilia, uno de ellos mi tatarabuelo (pero no me pregunten el nombre, pues todo aquel al que han tildado de luciferino ha de olvidarse de sí mismo y su herencia para reconstruirse como pura luz en el extremo inverso, el de la santidad) que fueron contratados para construir un tunel en mi provincia, León. Mientras se realizaban las obras, ambos hermanos conocieron a sendas hembras leonesas de las se prendaron, casándose al poco tiempo y estableciendo la rama española de los Marassa.
Esta historia tiene la variante de que hay quien dice que los hermanos Marassa no vinieron de Sicilia, sino de Córcega.
Finalmente, lenguas maledicentes relacionan el augusto nombre de nuestra familia con las hechicerías practicadas en el Caribe, donde los Marassa son dos hermanos demoníacos con frecuencia invocados en las sesiones de voodoo. Curioso que fueran también dos hermanos los que emigraran a España; esto a dado lugar a comadrerías sin fin con las que mancillar el buen nombre de la familia.
Más sorprendente aún es encontrar que en otras latitudes se repita este patrón, y sean siempre dos hermanos los que parezcan fundar el nombre familiar en uno u otro lugar. ¿Seremos acaso los Marassa la prolongación de un arquetipo que nos condena a caminar por este mundo incompletos, ying sin yang, árbol desarraigado que intuye pero nunca encuentra su otra mitad? Después de haber recorrido medio mundo guiado por un afán angustioso de huída invertida, retorno a sí mismo, sigo esperando el encuentro catalizador con mi hermano maldito, ¿o acasó seré aquel mítico elegido en el que ambos hijos del subconsciente se transforman en un sólo ser, el perfecto santo demoníaco, luna y sol brillando a la vez?

(16-02-09)   

Friday, January 30, 2009

Pensamientos bienpensantes en 2009

Escapar de uno mismo para encontrarse a sí mismo:

El solipsismo inmaduro del hombre moderno ha de ser combatido a toda costa a través de un vitalismo positivizador y creador. Y la recreación en lo nimio propio ha de verse desnudada por la maravilla del descubrimiento de lo ajeno. Sólo a través de los demás puede llegarse a saber lo que se es.

(30-01-2009)

Thursday, December 18, 2008

Lo que pienso cuando me da por pensar sobre... la gente por aquí

El tremendo y evidente ejercicio de egocentrismo y pobreza moral vigente en el presente objeto de nuestro estudio puede suscitar fácilmente reflexiones negativas y derogatorias sobre el habitante de la consabida urbe.
Esta es, sin duda, una concesión errónea al aparentemente reinante espíritu de superficialidad.
Hong Kong es una sociedad rica en redes sociales y generosidad, ajena en muchos aspectos a la corrupción y desidia de los reductos colonialistas y el vacío vital de las clases que han aceptado e internalizado un perveso proceso hobbesiano de despolitización y descomunitarización.
Una vez más, parece confirmarse la relación inversa entre generosidad y posesiones materiales.

De Lo que pienso cuando me da por pensar, fragmento 1, Diciembre de 2008

Wednesday, December 10, 2008

Notas sobre Hong Kong y otras menudencias

Caminar por las calles de Hong Kong es como hojear rápidamente las páginas de un libro sagrado: todo ese conocimiento, esas historias complejas, repletas de nombres, referencias, todo pasando revuelto demasiado deprisa. Uno se siente tentado en algún momento de detenerse en un punto concreto y sumergirse casi como por causalidad en una de esas historias abigarradas en el enorme volumen.
La anciana de camisa floreada recogiendo cartones y latas de las papeleras, con su sonrisa indescifrable que cuenta una vida inmaculada por los desastres del ocio. El orgulloso viejo mandarín, caminando erguido para que los cielos recuerden su rostro resquebrajado pero solemne. La joven de mallas y cuero, toda vestida de negro, con sus coletas y su aire angelical deseando que todos la miren para que por fin alguien la considere. El desdeñoso jovencito de traje anónimo y maletín repleto de ambiciones, con demasiadas prisas por ganar -él sabrá el qué- como para pedir perdón cuando se abre paso a empujones. El occidental bobalicón tocado de gorra y pantalones cortos, aire infame de excursionista en la campiña familiar. La chica de aire triste y pies cansados atrapados en unos feos tacones de amarillo chillón, de vuelta de una de esas oficinas impersonales donde la vida es archivada por el bien de las estadísticas...
En el metro, cerca de la parada de autobús, a la entrada de las casa de apuestas, cientos, a veces miles de páginas maravillosas, crueles, absurdas, se aventan y cruzan sin lograr formar una historia común.


Cada vez que vuelvo a mi hogar, a mis raíces, en el noroeste de España, y observo cómo el mundo se reduce y ralentiza, me maravilla constatar la insularidad del ciudadano moderno. No hay más mundo que el que abarque los confines de mis cuitas y placeres, no hay más historia que la de mis ancestros, no hay más lengua que la de la biblioteca de mis mayores, ni más leyes que las que caben en los platillos de mi balanza. Vagando entre dos mundos falsamente antagónicos me pregunto a veces si seré yo o tan sólo una imagen inversa que se refleja en un espejo sin fin, cuál de los dos yos será el real. Esta sensación solía causarme gran desazón en el pasado, pues creía yo, erroneamente, que sólo una de las imágenes sería válida, siendo la otra tan sólo un espejismo temporal. ¡Qué equivocado estaba! Es tan maravilloso dividirse; y no existe imagen válida, sino tan sólo espejismos.
(06-08-2008)

Sentirse vacío es el principio necesario para re-crearse, para comenzar a llenar de nuevo un recipiente que habrá de volver a verse falto de líquido indefectiblemente. Pero un fenónemo curioso ocurre a menudo, y es la memoría de anteriores brebajes que parece quedarse adherida a las hendiduras de esa jarra que somos todos. Nada se crea desde el vacío, igual que nada es destruído de forma absoluta.
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El dinero ni se crea ni se destruye. Sólo cambia de manos.
(17-11-2008)