Consejos para la juventud:
Muchachos, vosotros los jóvenes, llevad una vida sana, haced deporte, sed responsables. No os hagáis daño de forma innecesaria. No persigáis utopías peligrosas. Aprended de nosotros, los adultos. Mirad cómo sobrevivimos bebiendo el veneno de la mentira en pequeñas dosis, dócilmente, incluso bromeando irónicos al respecto. Mirad cómo somos incapaces de solventar los problemas que arrostramos, cómo nos encogemos de hombros, miramos para otro lado o buscamos excusas. Porque ha sido siempre así, porque qué le vamos a hacer… Mirad cómo encontramos chivos expiatorios, pobres infelices a los que despojar para calmar al animal caníbal que hemos visto rondando en algunos sótanos. Mirad cómo obedecemos al amo sádico y a su detestable capataz. Mirad cómo repetimos sus consignas y leemos sus pasquines. Miradnos sobrevivir, y aprended. Pobres de los que no lo hagan. Sabemos que este Orden no es justo, ni tampoco el mejor, pero tuvimos miedo del vacío, y nos avergüenza confesároslo. Miradnos y descubrid que la mayoría de los adultos ya no soñamos, porque en la cabeza solo tenemos pesadillas. Entended que a nosotros no nos importe lo que quede una vez ya no estemos. Miradnos y sed como nosotros, porque somos frágiles y estamos demasiado asustados de que nos descubráis tras los afeites y decidáis despreciarnos para siempre. La culpa no fue nuestra. Es de ellos. De los que os animarán a despedazarnos, a libraros de estas viejas y tercas mulas para avanzar más ligeros. De ellos. Nosotros solo seguimos a nuestros adultos. Tened piedad de nosotros, o será el fin de todo. Mirad y aprended.