Sunday, March 22, 2026

Rarezas

 -Qué raro eres... -me dijo ella mirándome con sus ojos aguados en incomprensión y superficialidad despreocupada, todavía hermosamente infantil-.

-No, los raros sois vosotros. -le contesté- Lo que pasa es que, como sois todos iguales, no os dais cuenta.

Thursday, March 19, 2026

La espera

 ¿Les oigo acercarse ya? Puede ocurrir, en cualquier momento. Supongo que debería estar preparado, pero, ¿cómo prepararse para algo así? No soy un animal inconsciente de su destino. Ojalá lo fuera. Es sólo cuestión de tiempo. No hay ninguna posibilidad de escape. Y sin embargo... Todos lo saben ya. Estoy marcado. Apestado. Ya no puedo volver a ser como ellos. Jamás. Por mucho que lo quisiera. Y no lo quiero. ¿Por qué se me acercó la directora hoy? No quería que contestara a sus preguntas irrelevantes e inconsecuentes. Eso está claro. Buscaba algo diferente. Atraparme en un renuncio, en una incoherencia. Constatar que, efectivamente, soy lo que dicen que soy. Para usarme como ejemplo aleccionador luego frente a toda la plantilla. ¿Ven lo que les pasa a este tipo de gente? No quieran ser como ellos. Ni lo intenten. En el barrio también lo saben. Estoy seguro. En la tienda. Nadie me mira a los ojos ya al hacer la compra. Ni una palabra amable. Y los guardias de seguridad en la organización. ¿Desde cuándo me espían? Seguro que se lo han ordenado. O quizá lo hagan por mero placer sádico. Venganza, por no haberles tratado con suficiente consideración en el pasado. ¡Ah, qué tiempos estos, en los que hasta el mayor cretino puede ejercer de inquisidor y verdugo! Claro, les aleccionan constantemente desde las pantallas, en las aplicaciones, en las noticias. ¿Estás seguro de que tu vecino no es tu enemigo? ¿No te parece demasiado diferente? ¿Has probado a indagar cuántas consignas conoce? ¿O en cuántas de nuestras actividades y competiciones ha participado recientemente? ¿En ninguna? Lo ves. Aquí está la prueba irrefutable de su culpabilidad. No merece seguir entre nosotros. No es como nosotros. No es fiable. Probablemente no es bueno. Algo tendrá de degenerado, tan esquivo y taciturno siempre. ¿Le has visto cantar alguna vez el himno oficial? Por supuesto que no. ¿Cómo podría, él? Es el candidato perfecto para la cuota mensual de traidores y desafectos. Eso no lo dirán en público. Pero todo el mundo lo acepta como verdad evidente. Mejor él que yo. A mí que me dejen en paz. Que no me toquen mis posesiones, mis derechos, mis... ¿Hasta cuándo? ¿Cuánto se podrá aguantar así? ¿No se derrumbará todo cualquier día de estos? Quién sabe... Una desgracia tapa a otra desgracia. Una herida cubre otra herida. Y mañana, el abismo. Pero para mí ya no hay mañana. Ya está. ¿Qué es lo que he oído que dicen que he hecho? Se me olvida ya. Eso tampoco importa mucho. Una vez estás señalado, el proceso y sus protocolos son imparables e incuestionables. No ser suficientemente arribista y no querer nadar con la marea es pecado suficiente. Tener principios propios, qué cosa más intolerable y peligrosa en estos días. No dar la respuesta correcta a los superiores. No reír cuando ríen todos esas bromas crueles y horribles. No ser uno de ellos. O estás con nosotros o contra nosotros. O no estarás. ¿Han llegado ya? ¿Están al otro lado de la puerta? ¿Se habrán olvidado de mí, acaso? Al fin y al cabo, no soy más que un pobre viejo inocuo. Pero no, imposible. Sólo quieren prolongar la agonía haciéndome esperar en este limbo. Paralizado. Aterrado. Aunque, quizá, si intentara... 

Friday, March 13, 2026

Tradiciones muertas

 Un buen número de tradiciones no son más que meras supersticiones revestidas de sentimentalismo comunitario. Las tradiciones, si no se renuevan y reconstruyen, se pudren y se derrumban sobre nuestras cabezas. Es mejor honrar las cenizas de los muertos que cargar sus cadáveres putrefactos hasta que los restos y nosotros acabemos siendo un uno indivisible y monstruoso.

Academicismos

 Pocas almas encontraredes tan reaccionarias como la de un medievalista, mi buen amigo de mente racional. Y entre esas pocas, sin duda, habrá de estar la de los sinólogos. Algo, o mucho, habrán de tener en común entonces...

Monday, March 9, 2026

Dudas

 Quién sabe, quizá el poeta tenga un cerdo en su alma y el carnicero sea un héroe moral en secreto. O puede que ninguno de los dos levante la vista cuando las escuadras de asesinos se paseen por las calles del barrio buscando chivos expiatorios...

Monday, February 23, 2026

Sistemas educativos (versión local)

 En una ciudad y una sociedad con uno de los índices de desigualdad más marcados del mundo, pensar que en sus sistema educativo pueda haber algo de igualitario es, si no necio, cuanto menos hipócrita. La mera existencia (incluso proliferación aún hoy) de sistemas educativos privados paralelos, y casi totalmente independientes, al público, es la mejor prueba de esto. Y eso sin entrar a analizar el modelo administrativo y las intenciones de muchos elementos no gubernamentales al cargo de un elevado número de escuelas públicas en este lugar desde los tiempos coloniales. ¿Quieren ver las estructuras que conforman la educación reglada de una sociedad? Observen a dónde mandan a sus hijos los ricos del lugar, qué les queda a los pobres, y a qué aspiran las clases medias. Luego, fíjense si quieren en qué y cómo estudian, y así podrán tener una buena panorámica de qué se entiende por "educación" en un contexto concreto. Para ciertas cuestiones, los abstractos vacíos de significado nunca son un buen marcador.

Friday, February 20, 2026

Shenzhen

Shenzhen, ciudad espejo, protuberancia económico-industrial que amenaza ya con fagocitar al cuerpo original. Lugar de transición entre la impenetrabilidad del viejo imperio y las avanzadillas sangrientas de la piratería occidental. Tierra de nadie, al cabo. ¿Qué significa pertenecer a Shenzhen? La identidad se construye de manera más despaciosa que los rascacielos. Pero el dinero sigue fluyendo. Eslabón inevitable en una cadena logística de doble dirección que apabulla con su volumen y potencialidad. Te constituyen multitud de rostros con decenas de fisonomías desiguales, acentos diversos, pero una única lengua que se impone calle a calle sobre las viejas tradiciones familiares. Esta es la gran China, la nueva, refulgente; la vieja bandeja de arena por fin contenida y apelmazada en un destino luminoso. Ciudad-lanzadera de sueños individuales que pueden acabar estrellados contra realidades demasiado sórdidas. Me sorprende la cantidad de policías por las calles, en el metro, todos con aire adusto, hablando un mandarín lacerante en su silabeo para los que no pertenecemos. Y esos tornos a la entrada de las urbanizaciones residenciales, vigiladas por guardias de seguridad poco dados a levantar la barrera para mostrar la cotidianeidad de su sector. Más allá del centro comercial junto a la salida de metro y de esas avenidas interminables, monótonas, enemigas del viandante, más allá de tu comunidad y tu torre, nada. Horizontalidad frente a la verticalidad abigarrada de esa hermana mayor al sur que parece haberse empequeñecido, asustada. Cómprate una moto o una bici eléctrica, o resígnate a no salir de tu distrito. Aquí y allá, separadas, muy separadas, zonas comerciales creadas con celeridad para atraer a los jóvenes y las familias, cartón piedra para sustituir a unas ruinas históricas largamente perdidas. Parques temáticos falsos que contienen el mundo para que conozcas lo ajeno sin salir de tu cultura. Grandes marcas sinificadas para intentar vender lo mismo con otro envoltorio. Todo me resulta familiar, y sin embargo me siento terriblemente confuso y ajeno en estos barrios. Aún peor, me siento observado. Lai wai. Diferente. ¿A qué has venido? Tú lugar está al otro lado, gusano endemoniado y traicionero. Aquí no se habla inglés porque ni lo queremos ni lo necesitamos. Vuélvete por donde viniste antes de que alguien se sienta demasiado indignado con tu presencia y tu ignorancia… los viejos y los desposeídos te lo recuerdan antes de escupir sonoramente al suelo que te rodea. Si la lucha de clases se ha declarado terminada hace tiempo, al fin y al cabo algún enemigo habrá que construir para depositar en él todos nuestros malos sentimientos, el rencor de no haber prosperado al mismo ritmo que la nación. Nada importante, es de suponer. El dinamismo no se detiene por estas menudencias.  Shenzhen, puerta de entrada, pero, ¿en qué dirección?